El ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre a una determinada región cerebral, lo que altera la función de dicha parte del cerebro. Suele darse en mayor proporción en personas de edad avanzada, aunque también aparece en jóvenes. Las razones que lo causan son varias y entre los factores de riesgo asociados destacan la hipertensión, diabetes, colesterol, arteriosclerosis… Los términos accidente cerebrovascular, ataque cerebral o apoplejía son otras palabras para referirse al ictus.
El ictus lo causa una disminución importante del flujo sanguíneo que recibe una parte de nuestro cerebro o una hemorragia desencadenada porque se tapona por un coágulo u otra partícula.
Los tipos más destacados son:
Es muy importante identificar rápidamente los síntomas del ictus para buscar ayuda lo antes posible. La Sociedad Americana de Ictus utiliza el acrónimo FAST para describirlos.
No obstante, también hay que considerar estos otros síntomas del ictus:
Hay que tener en cuenta que los síntomas del ictus en hombres y mujeres pueden diferir. En mujeres es frecuente que se den además de los síntomas comentados otros síntomas no comunes, entre los que se encuentra el estado mental alterado; es decir, confusión, desorientación o pérdida del conocimiento.
Los síntomas del ictus son repentinos. Si estamos con una persona y sospechamos que puede estar teniendo un ictus, porque presenta alguno de los síntomas antes comentados, lo primero que tenemos que hacer es llamar al 112. Mientras esperamos a que llegue la ambulancia hay que:
El Código Ictus es un procedimiento de actuación sanitaria prehospitalaria basado en el reconocimiento precoz de los signos y síntomas de un ictus. Permite salvar vidas, ya que se pretende acortar el tiempo que transcurre desde que empiezan los síntomas del ictus hasta que el paciente ingresa en un centro hospitalario.
Para poder ofrecer la atención adecuada, se pone en marcha todo un engranaje de profesionales sanitarios, tanto de dentro como de fuera del hospital, para ofrecer la atención más adecuada de la forma más rápida posible.
A través del Código Ictus se puede reconocer de forma precoz el tipo de ictus que sufre el paciente, puesto que los profesionales sanitarios cuentan con la formación específica adecuada, lo que agiliza la implantación del tratamiento.
En los ictus isquémicos hay que eliminar lo antes posible el coágulo que lo está produciendo y no deja pasar sangre al cerebro, mientras que en los hemorrágicos hay que evitar que siga creciendo el hematoma que se ha producido.
Se pueden disolver los trombos que han provocado el ictus isquémico con fármacos fibrinolíticos o mediante la implantación de un stent.
Por su parte, la embolización del aneurisma es el tratamiento estándar para los ictus hemorrágicos. Con dicha técnica se taponan las arterias que han provocado la hemorragia y se intenta evitar que vuelvan a romperse.
Cuanto antes se aplique el tratamiento menores son las complicaciones y las secuelas, y mejor será la esperanza de vida tras el ictus. Por eso, se dice que en el ictus el tiempo es oro.
El 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus. Se trata de un día para concienciar sobre el ictus, sus causas y sus factores de riesgo. Es importante hablar sobre cómo detectar los signos más frecuentes y la importancia de tener acceso a los tratamientos más adecuados, de la forma más rápida posible.
Fuente:
Consulta a tu farmacéutico.
Tu farmacia y tu farmacéutico de confianza siempre cerca y disponibles para ti.
#palabradefarmacia
y recibe un 5% de descuento en tu próximo pedido.
¡y mucho mas!